lunes, 26 de noviembre de 2012

SERE



                          

  SERE

Busco el elogio de la lámpara
cuando veo el día.
Abrazo los perfumes del incienso
en aquel viejo cofre donde sueñan los fetiches.
Miro los papeles escritos en la piedra
desde un amanecer
desde la pasión de mi cuerpo
que corteja las calles escarpadas.

En las torres erguidas
germinan las simientes de nuestra morada.

Por qué no creías en aquellos árboles con diademas.

No los abandonaré.
No tengan miedo.

Con los brazos del tiempo
estaré en la tierra prometida
y el mar me dará su éxtasis.

Seré la que oyó la música con el bosque.

ORACIÓN A LAS MIESES



                        

   ORACIÓN A LAS MIESES
 
Canto a la muerte florecida del espíritu del grano
cuando siego la primera espiga.
Invoco a la diosa del cereal
y ruego por el retorno de las mieses.

Porque sé, amado,
que estás en el vergel bordeado por flores de azafrán,
jacintos y narcisos.
Te buscaré en la morada de los pájaros
cobijada por la sombra de los olivos.
Permaneceré enlutada hasta que las simientes,
ocultas en los pardos surcos de la tierra,
se conviertan en una rubia pradera.
En la vigilia de la noche entera,
alzaré las antorchas
y guardaré las aguas en el cáliz de oro.
Será una fiesta recibir el grano de la primera espiga.

HUMANO





HUMANO

Voces lejanas me predicen el hechizo
mientras mis manos indagan en la hondura del mar.

Está la luna reflejada en el agua
está el pez azul nadando alrededor del hipocampo.

Yo estoy buscando la perla inasequible.

NACIMIENTO



                                     
NACIMIENTO 

Mi cuerpo es un cáliz de plata
y cuando el diamante lo ilumina
su germen lo transmuta en oro.

Aunque a veces lacerado
escondido
como una almendra invencible
escucha la danza de las hojas
mientras en su telar
desea el único nombre:
las voces de la vida.

Y EN EL PRINCIPIO





Y EN EL PRINCIPIO

Y en el principio
                          fue el amor.

Todo era agua.
El pez se reflejaba en las madreperlas
el coral descubría sus huesos desangrados
la tortuga ocultaba  signos de carey.

El devenir auguró formas inciertas.

Un eclipse había denigrado los sueños.

Pero tú
hallaste el ser
sin detenerte
                   en las apariencias.

Dialogamos juntos.

Y en ese encuentro
en que las hojas caían
tras la dicha,
recobramos el infinito.

LA QUE CAMINA SOBRE EL FUEGO





LA QUE CAMINA SOBRE EL FUEGO

Yo soy en ese instante la que camina sobre el fuego, siente la humedad de la hierba recién cortada y se envuelve con el aroma del bosque.
Yo soy quien abre los ojos a la encarnación del ser que fluye entre la máscara y la caída.
Yo soy quien desea desprenderse de átomos extraños y se mueve en la danza de los nombres.
Yo soy un poema vacilante que gira hacia una espiral ascendente.

Tú eres el silencio que precede a la voz y que retorna en el éxtasis final.
Tú eres el sonido que surge en el corazón, sale de tus labios y resuena en palabras-pájaros.


Yo soy un remolino que sueña con el Dios de la Noche.
Yo soy quien mira en el interior de una perla frágil, se sumerge en el pozo de agua para fusionarse con la música.
Yo soy quien se mira en las aguas y se ve mirando el abrazo de las olas.
Yo soy quien se ha despojado de la espuma, quien se ha extraviado entre el límite de las nubes en el cielo, quien se agita en el milagro de la conversión del agua en vino.

Tú eres el verde que resplandece en el aire y recobra el equilibrio después del gozo.
Tú eres quien sospecha la mudez del alma y se revela en las piedras que ocultan los secretos.

TAJ MAJAL






TAJ  MAJAL
                                                 “Y tú, alma apaciguada,
                                                 ¡vuelve a tu Señor, satisfecha y aceptada!
                                                 Entra con mis servidores.
                                                 ¡Entra en mi vergel!”
                                                                   
Inscripción en la fachada meridional de la puerta de entrada, inscrita en mármol negro Azora(Sura) 89



Quiero retornar al mármol blanco
                                                     de tu luz

La entrada
                    La salida
Girando
              recorro el camino
                                          hacia el tiempo


El forastero visitó la comarca
y trajo para ti
                     el ámbar de Birmania
                     el lapislázuli de Afganistán
                     ágatas, amatistas y corales de la India

Insectos fugitivos y eternas mariposas bailan
entre las azucenas, los narcisos, los lirios y los tulipanes


Y en la Escritura del Dios
estaré cautiva para siempre
                                           admirando
                                                            tu imagen