lunes, 17 de septiembre de 2012

CUMPLEAÑOS






CUMPLEAÑOS     [1]


Hoy es tu cumpleaños.
Te miras al espejo
eliges el vestido rojo con volados blancos
mientras escuchas “Nuites d’ été ” de Berlioz
recoges las margaritas y los lirios
miras el almohadón de seda con arabescos carmesíes y azul cobalto.

Tu amado, Rosalind, está suspendido—pende-se sostiene  en el aire
sin apoyar los pies en el piso tibio que te cobija

En diagonal  se unen los cuerpos humedecidos por la aurora celeste  y púrpura
en un ángulo giran y giran los cuellos como cimbreantes ramas
que buscan el beso cerca de tus labios.

Los ojos se abren, los ojos se cierran.

Desde la ventana las casitas de la aldea se encienden
con el elixir que brotó de tu ser.





Marc Chagall, Birthday.



[1] Marc Chagall,Birthday,1915.MOMA(Museum of Modern Art) New York.

EL BESO NOS REDIME






EL BESO NOS REDIME
.............................................A Gustav Klimt



Quiero ir al encuentro
y con un cántaro de vino
esperarte en la pradera del agua.


Por qué sé que en ese viaje alucinado
estaré cerca del cielo


Quiero situarme desnuda ante la isla de mi espejo
en ese instante
cuando tus ojos persuadan a mi cuerpo.


Hay una amenaza en el enigma
que aniquila aquella muerte impenetrable.


El eco es un canto de erotismo.


El beso se transforma en aleluya.

EL GRITO





EL GRITO  [1]


Como un corazón alrededor del cuello
se posa sobre los hombros
busca una mirada hacia los otros
cuando
             la mano se expande
            los dedos ocultan la otra mano
mientras
               la respiración nutre los hilos rojos
                                                                      que ciñen el cuerpo
              líneas
              pliegues
              arabescos de hierro
                                             van subiendo la pendiente
  Abajo
            vetas de madera
                                       sostienen el temblor de la melodía

El grito amputado-mutilado-arrepujado
                                                              tras la sombra del laberinto
se evanesce
                         por el aire celeste.



Juan Gris, La Chanteuse

JUICIO







..................JUICIO

.......................A Hieronymus Bosch

Busqué en el doble la salvación
y encontré la condena.

Busco ahora el misticismo
de la  Trinidad
Cielo Tierra Mar.

Ilusiones en el cielo.
Alucinaciones en el infierno.
Ensueños en el agua que atravesé
para vencer el miedo.

La promesa de “El jardín de las delicias”.


Mirada inicial de una  pesadilla
amorosa llena de reiteraciones.


¿Y por qué vivir la culpa y querer
condenar  los gozos?


Acaso no amamos las flores, árboles, pájaros
y nos colman de fantasía los animales fabulosos.


En el límite religioso:
   perdón y gracia .

Y en el desorden y tinieblas
    y monstruos mercenarios,


tristeza y soledad
en el lugar satánico.

Espadas
               lanzas
                           y puñales

y
    en el medio
el pecador
                   juzgado.


Busco en la libertad de mi cuerpo
la salvación del alma.
    

PESADILLA






PESADILLA  [1]

Un rostro negro
gira
                                         hacia la muerte
una mueca gris
se esconde
                                         tras las máscaras
otros rostros
se suceden
                                          en el devenir ausente

Oigo
un grito de piedad
                                            ante el espejo.





[1] Paul Klee, Mímica de un rostro.Gouache y tiza sobre papel, 60 x 44,7, firmado, 1939.Zurich Kunsthaus.

domingo, 5 de agosto de 2012

EL I CHING EN MI POESÍA





EL I CHING EN MI POESÍA

Cristina Pizarro

Hace más de un cuarto de siglo, descubrí en una librería de la Av. Santa Fe la 7° edición, 1985, del I Ching El Libro de la mutaciones, publicada por Editorial Sudamericana, versión del chino al alemán, con comentarios, por Richard Wilhem,  traducción al español, con presentación y notas, por D. J. Vogelmann, prólogos de C. G. Jung, Richard Wilhem y Hellmutt Wilhem y el poema: “Para una versión del I King” de Jorge Luis Borges. Este último dato confirmó que debía comprarlo, ya que mi admiración a Borges siempre guió mis pasos y pienso para mis adentros: “todos los temas que me gustan y me interesan, ya Borges los abordó”.
Según, se expresa en la Introducción, (59)” El libro de las mutaciones es indiscutiblemente uno de  los libros más importantes de la literatura universal. Sus comienzos se remontan a la antigüedad mítica. Hasta el día de hoy se ocupan de él los sabio más destacados de China. Casi todo lo que a lo largo de la historia china, que abarca más de 3000 años, ha surgido en materia de grandes e importantes pensamientos aparece, en parte, suscitado por este libro, y en parte también ha ejercido retroactivamente influencia sobre la exégesis del libro; de modo que bien puede afirmarse que en el I Ching se asienta, elaborada, la más madura sapiencia recogida durante milenios. De ahí que tampoco sea asombroso que ambas ramas de la filosofía china, el confucianismo y el taoísmo, tengan allí sus raíces comunes. Una luz totalmente nueva arrojan estos textos sobre más de un misterio contenido en los vericuetos mentales, a menudo oscuros, del misterioso Viejo (Lao Tse) y sus discípulos, como asimismo sobre muchas sentencias que en la tradición confuciana constituyen firmes axiomas que se aceptan sin indagar mayormente su origen.”
 Después de tener este  libro oracular y sapiencial en mis manos, sentí mucha curiosidad por saber de qué manera consultar el misterioso oráculo. Intenté formar los hexagramas tirando las monedas.
Cada vez que leía el dictamen, la imagen, las diferentes líneas se me disparaban ideas, asociaciones, recuerdos, proyecciones sobre mi vida y fui escribiendo poemas cuyos versos están muy relacionados con estas lecturas intuitivas que fui haciendo del I Ching.
Fueron surgiendo los ocho símbolos que conforman los sesenta y cuatro hexagramas en algunos de mis poemas:
  1. Chien, lo creativo, el cielo
  2. K’un, lo receptivo, la tierra
  3. Chen , lo suscitativo, el trueno
  4. K’an, lo abismal, el agua
  5. Ken, el aquietamiento, la montaña
  6. Sun, lo suave, el viento
  7. Li, lo adherente, el fuego
  8. Tui, lo sereno, el lago.

En cada uno de estos símbolos hay una correspondencia con la familia. El cielo es el Padre y la tierra, la Madre, como en la cosmovisión americana, los demás son los hijos y las hijas.
Podemos leer en mis libros de poemas, por ejemplo:
En Poemas de agua y fuego (1993) “El peligro de atravesar las aguas”, Hexagrama 29, K’an, lo abismal, el agua. “Los cuatro elementos”, “Agua piedra”. En éstos se mezclan los hexagramas 51, Chen, lo suscitativo, y Hexagrama 52, Ken, el aquietamiento, la montaña.
En La voz viene de lejos (1995) “El fuego”,  Hexagrama 30, Li, Lo adherente; “Jeroglífico”, Hexagrama 51, Chen, Lo suscitativo, el trueno.
 En Jacarandaes en celo (2003),”El viento”, Hexagrama 57, lo suave. “Soy el lago”, Hexagrama, 58, lo sereno.
En Confesiones de Gertrudis Glauben (2006), “Gertrudis Glauben y el pozo de agua”, Hexagrama 48, Ching, El pozo de agua.
En Diario de Rosalind Schieferstein (2009) “Se hunde el mal”, Hexagrama 36, El oscurecimiento de la luz, “La tierra, Hexagrama 2, K´un, lo receptivo, la tierra.
Inéditos  están  los poemas “Lo creativo”, Hexagrama 1 Chien  y “La vida ardiendo” del hexagrama 50, El caldero.

Buenos Aires, 28 de junio de 2012.

SE HUNDE EL MAL





SE HUNDE EL MAL

Versión del Hexagrama 36 “Ming I” El oscurecimiento de la luz.


El eclipse lastimó tu piel
                                              en la grieta del mediodía
Un tiempo de tinieblas había estallado
                                                       después del resplandor

Hay un vuelo   peregrino
                                   que se trepa    por el aire

La desazón brotó de tus pupilas

Capturar  el orden misterioso

y  en zigzagueo

regresar  a las órbitas de la luz

El caudillo de la calamidad huirá 
                                                             tras la muerte
No existen sobre la tierra
                                                 ni el tirano
                                                 ni el esclavo
Yacen ahora
                          precipitados

en las simas de la tierra.